sábado, 20 de marzo de 2010

on the other side



Viendo otros lados


Quizás cerré tanto los ojos,

que termine viendo en otros lados.

Veo pasillos con puertas;

busco sus llaves,

están tiradas por el piso,

Arrastrándose como cucarachas.

Alcanzo una!

Abro una habitación…

Me observo escribiendo con crayón;

vuelvo al pasillo.

Elijo otra puerta, y me veo...

me veo pequeño,

ante el inmenso rededor.

Me retiro.

Me dirijo a otra puerta;

Pero se alejan antes de que llegue.

Ahora el pasillo a quedado sin puertas.

Una luz me ilumina,

he descubierto a un niño, un hombre y una mujer

sin cadenas

con ellos decido quedarme

hasta despertarme.

Alhué

miércoles, 17 de marzo de 2010

Mother do you think..


Mamá, Hay alguien en el placard


¡Mamá! otra vez una mujer

se metió en el placard.

No se muy bien, pero llego sin avisar,

se encerró desde adentro y no quiere hablar.

Está probándose todos mis abrigos

susurro que esta cómoda y no pasa frío.

Quizás la hagas entender...

que no quiero crecer

¡Mamá, mamá!

No hables con ella, es muy peligrosa,

te puede atolondra; te puede encariñar.

Esto no puede seguir,

en ese placard hay que acomodar;

la ropa por un lado, los juguetes por el otro

y por favor mamá, la próxima vez, no la invites a pasar.

De a ratos eres niño, cuando quieres llorar

te aferras a esos brazos tendidos de pulpo,

que nunca te van a soltar;

pero luego pateas y te quieres escapar.

¡Mamá, mamá!

no molesto más, abrí el placard y ya no estaba.

Te pido un favor, cuando vayas de compras,

tráemela…

¡Cuando necesito algo lo quiero!

¿Mamá?..¿Dónde estás?...

¿¡Donde estáas!?

Alhué

sábado, 13 de marzo de 2010

Prueba de fuego



Amanecer de Fuego


Hoy me levante a la mañana, viendo desde mi cama un resplandor que atravesaba las persianas. Cuando levante las mismas, no pude abrir las ventanas, el resplandor se hizo ardor y me turbo la visión. Entre el flash de un abrir y cerrar de ojos, me di cuenta que no era el sol, eran personas que no podía divisar por el brillo y su fosforescencia; me terminaron cegando. Trate de verlos engañándolos, simule taparme los ojos con mis manos y lentamente traté de ver por entre medio de los dedos, eso no sirvió. Intente también con unos anteojos de sol, fue en vano, no dejaron de encandilarme.

Decidí bajar las persianas como pude y sentarme en la oscuridad a pensar que querían de mí. Les grité, me irritaban. Observe que sus luces se adentraron en mi cuarto; pero cuando volteé no había luces traspasando las persianas, -“están jugando conmigo, me quieren espantar”- especulé.

Me Quedé de frente a la ventana cerrada, casi sellada y para mi sorpresa los reluces venían detrás de mí, - “Están adentro” -pensé. Presentí algo bueno en el cuarto oscuro, tan benevolente que me atemorizaba y me dio curiosidad. No salían debajo de la cama, ni del ropero, ni tampoco del velador. Abrí los ojos con fuerza como un búho, y temblé de felicidad, me había quedado un lugar por revisar, era en mí. Descendí mis ojos hacia mi pecho, se me iluminó el rostro de dicha...
…y acá estoy viendo. “¡Hay luz! ¡Hay luz!” Es una llama candente y pienso que no todo está condenado a las penumbras en este mundo. Voy dando colores al cuarto, rienda suelta a los sueños; me voy sintiendo fuerte y podría abrir las ventanas. Me animo al hecho, sé que me están esperando.

Corto las cortinas y rompo las ventanas. Ya no me ciegan, no hay miedo, la luz es común y los puedo distinguir. Son personas que también descubrieron su fuego, me llaman y se ríen, dejó atrás el cuarto. Nos abrazamos formando un único fuego. Es una llama que no quema, ilumina y da calor.

¡Somos de fuego como él mismo sol! Somos pocos; pero vamos encontrándonos, mientras marchamos irradiando luminosidad a nuestro paso, cruzando el hermetismo de muros y persianas. Pronto seremos más, mañana muchos, al fin y al cabo todos.

Todo saldrá de la oscuridad a la que fuimos sometidos y el mundo verá el ímpetu de la luz, de los seres de fuego que caminaran sobre la tierra.
Ese es nuestro destino y los amaneceres de fuegos, nuestro camino.
Aluhe

miércoles, 10 de marzo de 2010

Escape al cuadro


De vez en cuando es más conveniente mirar ese cuadro creado, moldeado y pintado a gusto, dejarse llevar y adentrarse...

Que abrir una ventana y no comprender los detalles de porque la gente camina sin detener su tiempo, ante lo sublime de la vida.